Tierras Tribales y Contaminación Ambiental Causada por Las Corporativas

Utah desert

Tierras Tribales y Contaminación Ambiental Causada por Las Corporativas

Racismo Ambiental en las Tierras Indígenas Americanas

Las comunidades tribales de los pueblos indígenas americanos históricamente se encuentran entre los grupos más explotados en los Estados Unidos, pero el abuso no es cosa del pasado. Las corporaciones generan grandes beneficios a través del saqueo de la tierra y los recursos, frecuentemente dejando a su paso destrucción tóxica. Desafortunadamente, el mismo gobierno que debería proteger a todos los estadounidenses de los saqueos de las corporaciones tiende a ser cómplice de las empresas como las Industrias Koch, grandes operaciones de minería y empresas de petróleo y gas, ayudando a que las grandes industrias saquen tanto como sea posible a cambio de poca inversión, y sin responsabilizarlos por el daño causado a las personas y al medioambiente. Este racismo ambiental no puede continuar, y Frazer Onder Environmental Law se compromete a hacer que estas corporaciones rindan cuentas.

Empresas Petroleras y La Destrucción Ambiental en las Reservas

Cuando las Empresas Petroleras deciden dónde poner su oleoducto, a menudo se fijan en el mosaico de los 55 millones de acres de tierras de las reservas. Ahora saben que, no solamente el uso de estas tierras es barato de obtener, sino también que los reguladores federales históricamente han hecho la vista gorda cuando los tribus se quejan de explotación e irregularidades en los procesos de aprobación.

Los tribus indígenas americanos actualmente son dueños de y manejan unos 95 millones de acres de tierra en los Estados Unidos. Las empresas petroleras y de gas saben que pueden arreglar servidumbres de arrendamiento por centavos de cada dólar, y no es poco común que resulte en intimidaciones y otras tácticas de bullying cuando los tribus e individuos resisten. Pero es lo que pueda ocurrir después de que ellos se interpongan que es lo más preocupante.

Los oleoductos se rompen. Es lo que hacen. Y cuando lo hacen, los derrames resultantes tienden a causar daños irreparables a hábitats, humedales y vías fluviales y sitios culturales importantes, incluyendo cementerios y lugares sagrados.

Según el Centro de Diversidad Biológica (Center for Biological Diversity en inglés), desde 1986, ha habido casi 8.000 derrames críticos (aproximadamente 300 por año, en promedio), resultando en más de 500 muertes, 2.300 lesiones y casi $7 mil millones en daños. Los accidentes de los oleoductos han derramado, en promedio, más de 3 millones de galones cada año.

Aquí un video para saber más:

Frazer Onder Environmental se dedica a ayudar a los indígenas americanos a recuperar los daños de estos derrames destructivos. Tenemos la experiencia, los recursos y los conocimientos para enfrentarnos hasta a las más grandes corporaciones. Lo hacemos porque es lo correcto, y porque, como la gente indígena, entendemos la importancia de la protección ambiental.

Saber más de Frazer Onder Environmental Law y derrames de petróleo en tierras nativas americanas aquí.

Minería en Tierras Tribales

Mientras que la industria de petróleo y gas ha explotado la tierras nativas en las últimas décadas, la industria de minería ha saqueado los recursos de los Nativos Americanos y contaminado el aire, la tierra y el agua de las reservas, por más de un siglo. En 1872 el Presidente Ulyssses Grant firmó la Ley de Minería, una ley que sigue otorgando el derecho a las grandes corporaciones de minar en las tierras públicas. Después en 1891, el Congreso aprobó el primer mosaico de leyes federales que permiten que las empresas de minería arrienden los derechos mineros en las tierras tribales sin el consentimiento de los tribus. Estas leyes siguen afectando a los tribus a lo largo del país, especialmente en el Oeste Estadounidense, no solamente por el daño superficial hecho por las avenidas de minería y otras infraestructuras, sino también por la contaminación horrorosa e irreparable causada por el desecho imprudente de residuos tóxicos.

Desechos y otros residuos tóxicos han impactado severamente las tierras tribales, incluyendo grandes franjas de hábitats naturales. La vida silvestre y los humanos dependen de estas hábitats para agua y aire limpio. También contienen sitios históricamente y culturalmente importantes.

El Departamento del Interior de Estados Unidos administra casi 2 millones de acres de arriendos mineros en tierras indígenas. Hasta principios de los años 70, cuando se aprobaron requerimientos adicionales para las empresas de minería, los propietarios indígenas de minerales tenían poca autoridad sobre las operaciones y ubicaciones de minería, el desecho de los residuos o uso de su propia madera, grava y agua.

El aire, la tierra, el agua y los cementerios fueron contaminados y destruidos de manera negligente y aleatoria y sin que las empresas de minera pensaran dos veces, demasiado ocupados por contabilizar sus ganancias para preocuparse por lo que hacían a la gente nativa. El gobierno federal era cómplice. Acordaron tratados, cambiaron los límites de las reservas y acosaban a las autoridades tribales hasta que les vendieran la tierra rica en recursos minerales.

El resultado: sistemas fluviales contaminados, peces y vida silvestre envenenados y zonas sagradas destruidas. Muchas de estas minas también han creado graves riesgos para la salud para la gente nativa americana viviendo en la tierra.

El equipo legal de Frazer Onder Environmental Law se compromete a responsabilizar a las corporaciones mineras cuando destruyen y contaminan las tierras tribales. enemos los recursos, conocimientos y pasión para enfrentarnos a las empresas mineras y hacerles pagar por el daño que han hecho.

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Contaminación Agrícola en las Tierras Tribales

A Native American farm worker sprays pesticide on a field. Environmental racism lawyers at FrazerOnder Law are holding Big Ag accountable.A partir de los años 60 (y probablemente antes), el gobierno federal implementó un proyecto para rociar las vías fluviales en las tierras nativas americanas con químicas tóxicas – dioxina, en particular – para poder mantener el agua que fluía a zonas de baja precipitación lejos de las reservas. Racionalizaban que los álamos y los cedros de sal usaban demasiada agua que podía fluir, en cambio, hacia las reservas de agua para las cuidades y municipales, y mataban a estos árboles y otras plantas con la misma toxina letal encontrada en Agent Orange. En por lo menos un caso documentado, el viento se llevó estas químicas, rociadas por el aire, directamente sobre un parque de una escuela donde jugaban inocentemente unos niños nativos. Muchos se enfermaron. Y más devastador aún, por décadas, familias enteras empezaron a morir por cánceres y enfermedades raras que muchos creían que se asociaban con estos venenos.Este no es el único ejemplo. No sorprende a ningún nativo americano que, según el Censo de Agricultura del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés), los no-nativos recogen el 87% de las ganancias agrícolas generadas en las tierras de las reservas nativas americanas. Los nativos operan el 49,29% de las tierras de cultivo en estas tierras, pero el 92% de las pesticidas químicas, frecuentemente tóxicas (incluyendo las herbicidas) compradas para estas operaciones son compradas por no-nativos.

Las corporaciones y los otros sin ningún interés en las vidas de las personas nativas están comprando y manejando la difusión de químicas mortales en las tierras tribales para hacer crecer sus propias ganancias. Frazer Onder Environmental Law se ha encontrado en batallas de años con Bayer-Monsanto, el creador de glifosato, y con los creadores de paraquat – dos de las pesticidas históricamente más comunes en el mundo. Los dos están vinculados a horribles consecuencias de salud, incluyendo la linfoma no-Hodgkins y el mal de Parkinson. Estas químicas y otras indudablemente han impactado la salud de las comunidades indígenas americanas.